Vuelven los bonos a fin de año? Una provincia reconoció que planea emitirlos nuevamente

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Pérez reveló que Cornejo planea pagarle a proveedores con bonos. El fantasma de los ‘Petrom’ de 2001.

Mendoza podría convertirse en diciembre en la provincia que inaugure el regreso de las cuasimonedas, en una medida de emergencia que analiza el gobernador electo Alfredo Cornejo ante la compleja situación que atraviesan las arcas del gobierno provincial.

Los 6.000 millones de pesos que necesita Mendoza a fin de año para cerrar el rojo generado durante el 2015 no aparecen, las gestiones con Axel Kicillof fracasaron por lo que el Banco Nación no se compromete a aportarlos y la banca privada mira con desconfianza.

Con este panorama, el radical Cornejo estaría analizando la posibilidad de emitir y entregar, compulsivamente, a los proveedores del Estado un bono. Así, podría patear hacia delante parte de la deuda de unos 1.000 millones de pesos que mantiene la actual gestión con los proveedores.

Así lo reveló Paco Pérez, quien afirmó que en las reuniones que mantienen sus funcionarios con los radicales, en el marco de la transición de gobierno, “la gente de Cornejo comentó esa posibilidad”. Desde el entorno del gobernador electo desmintieron que sea una “posibilidad hoy por hoy”. Pero lo cierto es que Cornejo necesita certezas lo antes posible.

La situación es tan delicada que este viernes por la mañana, Paco Pérez y Cornejo tuvieron que dar una conferencia de prensa conjunta para anunciar un pomposo «Acuerdo por la transición», que en rigor no es otra cosa que el blanqueo de lo que ya venía ocurriendo, las gestiones conjuntas para conseguir financiamiento.

Es que el zapato les aprieta a ambos: El peronista Paco Pérez no tiene garantizados los fondos para terminar en paz su mandato y Conejo recibirá una provincia con un quebranto que se estima rondará los 6.000 millones de pesos.

El lunes Pérez y Cornejo estuvieron en Buenos Aires pero no se trajeron lo que esperaban: un compromiso del Banco Nación de financiar esos 6.000 millones, a cambio de seguir siendo el agente financiero de la Provincia por cinco años más. Al mismo tiempo, y según confirmaron a LPO fuentes del radicalismo, se están haciendo gestiones para tratar de armar un pool de bancos privados, que se anime a financiar al menos una parte sustancial de ese rojo.

La desesperación de Cornejo crece hora a hora, a medida que va conociendo los números reales que recibirá. Al punto, que no dudó en reunirse en secreto con Daniel Scioli, para solicitarle asistencia económica si llega a ganar en octubre.

En la conferencia de prensa de esta mañana, Paco Pérez y Cornejo anunciaron que enviarán a la Legislatura provincial una nueva ley de endeudamiento que le de respaldo legal a las gestiones que ya están realizando. Pérez explicó que la ley busca autorizar nueva deuda para cubrir las acreencias que hoy amenazan de quiebra a la provincia.

Se trata, explicó el gobernador, de la amortización de la deuda que viene de arrastre de las anteriores gestiones que suma de 2.200 millones. A la que se suman los 2.600 millones de deuda contraída por su gestión para gastos corrientes y mil millones de pesos para la deuda flotante destinadas a los proveedores».

Es por esto que surgió, según Pérez, la idea entre los colaboradores de Cornejo de emitir un bono para los proveedores, y colocarlo compulsivamente.

La posibilidad no trae el mejor recuerdo teniendo en cuenta que la última experiencia mendocina de este tipo fue en mayo del 2002, cuando el también radical Roberto Iglesias lanzó el Petrom, una cuasimoneda que, respaldada por las regalías petrolíferas, sirvió para pagarle a proveedores y empleados estatales.

Esa emisión se dio en el marco de la feroz crisis del 2001, cuando quince provincias (incluidos el bonaerense Patacón y el cordobés Lecor, entre otros) y el Estado nacional (Lecop) emitieron cuasimonedas para hacer frente a sus obligaciones financieras.

La sola posibilidad de la emisión de un bono de este tipo por parte de un gobierno provincial parece darle la razón a quienes auguran tiempos económicos complejos para el presidente que asuma el 10 de diciembre, con la obligación de tomar medidas “antipáticas”.

Y también es otro signo de que la gestión de Kicillof dejará algunos aspectos de la economía en condiciones similares a las del 2001, como el atraso cambiario, la falta de reservas y el déficit récord. Sobre este último punto, por ejemplo, la cifra que dejará Cristina Kirchner será mayor a la que dejó Raúl Alfonsín, en plena crisis de 1989.

Aunque las situaciones son claramente diferentes, el fantasma de las cuasimonedas que podría inaugurar Mendoza, revela también que ante un mismo cuadro general, se podría terminar echando mano a las mismas «soluciones».