Un Estado integral

Por María de los Ángeles Petit (Cielo)

 

 

Parece una utopía referirse al Estado como un organismo que contemple todos los intereses y necesidades de los ciudadanos, cuando se ha transformado en una gran maquinaria económica-empresarial que olvida su objetivo único y excluyente como lo es lograr el bien común y una mejor calidad de vida para sus ciudadanos.

La irrupción de la economía, y con ella, la de los economistas, ha ido centrando el objetivo del Estado en una planilla de cálculos, donde las variables de la vida se convierten en meras sumas de ingreso y egreso.

Así, mientras la sociedad debate temas de supervivencia esenciales como las medidas que deberían tomarse para frenar el cambio climático, mitigar la hambruna, investigar nuevas curas a enfermedades mortales cada vez más frecuentes o cuidar el agua y la forestación, el Estado pone su acento en un sistema capitalista, consumista y neoliberal que intenta con ello lograr una redistribución de riqueza largamente prometida y fracasada.

También existe otra sociedad, aquella a la que le interesa la cultura, la preservación del patrimonio, de la historia, la música, el arte, como expresiones vivas del ser humano, que a través de ellas manifiesta sus emociones y que son necesarias para sentirse plenamente humanos.

Y están los que gritan y lloran para que los miren, los consideren, los incluyan, porque han hecho uso de su libertad de elegir quienes y que quieren ser, en su religión, su sexo, su identidad, su forma de amar.

Y los que quieren y cuidan a sus mascotas porque son sus únicos amigos, sus compañeros, dando y recibiendo un cariño inexplicable pero real.

Y los que esperan la comprensión a través de una infraestructura urbana que les permita moverse, pasear.

Y tantos, tantos más, como miles, cientos de miles, millones de personas existimos en el mundo

La pregunta es si el Estado del siglo XXI ha superado la idea concepto del Estado Soy yo de Luis IX de Francia, que todavía sigue escandalizando a algunos, pero no es más que el pensamiento oculto y reprimido de muchos, traducido en palabras.

Es una falacia pensar en un Estado Integral? Que mire a todos y gobierne para todos?

Es una falacia pensar que si se corriera el eje de nuestra mirada de la economía (y los economistas) y aparecieran administradores que logren observar por encima de ellos la sociedad que los rodea, algo podría cambiar?

 

 

 

Fuente | Info Paraná