Traspaso polémico: Cristina finalmente no entregará los atributos a Macri

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Cristina Kirchner finalmente no asistirá a la asunción de Mauricio Macri como presidente de la Nación. Ni en el Congreso ni en la Casa Rosada, la actual Presidenta no le entregará los atributos a su sucesor, con lo cual esa responsabilidad quedaría en manos del presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti.

Después de varios días de tire y afloje, la decisión de Cristina fue anunciada por el jefe de inteligencia, Oscar Parrilli, quien afirmó que «no están dadas las condiciones para que la Presidenta concurra al Congreso» por el dictamen que emitió esta mañana el fiscal Jorge di Lello aceptando la medida cautelar presentada por Macri para que se considere concluido el mandato de Cristina a las 24 horas del miércoles 9.

Macri se vio forzado a pedir esa aclaración, luego que este lunes feriado Cristina llevara al absurdo su pelea, al punto de solicitarle al escribano General de la Presidencia que le diga exactamente hasta que hora seguía siendo la Presidenta. El pedido escondía una desmesura: Garantizarse un respaldo legal para imponerle a Macri las condiciones de su propia ceremonia de asunción.

Exagerado, Parrilli habló hoy de «un golpe de Estado» judicial ya que con el dictámen de Di Lello «no habrá presidente durante doce horas», porque Macri recién jurará a las 12 del jueves 10. Además de lo exagerado, Parrilli no tuvo en cuenta que el dictamen del fiscal federal no es vinculante, y que la decisión está en manos de la jueza María Servini de Cubría que todavía no resolvió la cautelar. O sea se trató de la coronación de una decisión ya tomada por Cristina, seguramente antes de comenzar el tironeo de la ceremonia: No asistir a la asunción del líder opositor.

Es más, todo el escandalete ahora se entiende con claridad: Habría sido la excusa montada para justificar su ausencia, que ya empezó a transparentar cuando insólitamente le dijo a Macri por Twitter que tenía que apresurar su ceremonia de asunción, para que ella pudiera asistir a la propia de su cuñada Alicia Kirchner, en Santa Cruz.

«Entre esto y un golpe de Estado no hay mucha diferencia», lanzó Parrilli, que después admitió que quizás había ido un poco lejos con la comparación. «Es un poco exagerada la comparación, pero también es exagerado todo esto», reconoció, aunque no le atribuyó a la todavía Presidenta ninguna responsabilidad en la soap opera -telenovela-, como la han bautizado los corresponales extranjeros, que no salen de su asombro por la capacidad d ela política argentina de inventar problemas donde no los hay.

La ruptura

«Hoy tuvimos una reunión a las 13, muy cordial. Acordamos todos los detalles de seguridad, protocolares, e hicimos una propuesta (que Cristina no entregue los atributo pero esté en el Congreso para la jura). Dijeron que tenían que consultarla con Macri», relató Parrilli, que si reunió en el Senado con los macristas Federico Pinedo y Ferando de Andreis.

«Ahí nos enteramos que habían pedido una medida cautelar», agregó, dando a entender que eso detonó las negociaciones.

«La Presidenta no puede concurrir 12 horas después a hacer entrega de un mandato presidencial, no puede hacer usurpación de título, no es su intención de ninguna manera entorpecer ni ridiculizar el acto institucional», explicó el jefe de la ex Side. «Damos por terminado este debate», dijo Parrilli, que volvió a hablar como el vocero de Cristina como cuando era secretario General de la Presidencia.

A su lado, estaba quien ocupa actualmente ese cargo, el camporista Eduardo «Wado» Pedro. «Una fuerza política que hizo campaña promoviendo el diálogo, suspende la reunión (de esta mañana) y recurre al Poder Judicial para que le prohíba a la Presidenta concurrir a la jura del presidente electo», se quejó el camporista. «Salvo que el ingeniero Macri no quiera tener una foto al lado de la Presidenta de la Nación; parece que lo asesoraron de que esa foto no le conviene», chicaneó el diputado electo.

Durante un improvisado contacto con la prensa, los funcionarios kirchneristas también montaron una especie de 678 en vivo y a través de un teléfono celular mostraron un video de Macri de hace dos semanas, donde sostiene que el traspaso se haría en el Congreso «como corresponde». «El mismo ingeniero Macri reconoce ahí que el traspaso se iba a hacer en el Congreso. Luego no sabemos por qué motivo dijo que prefería en la Casa Rosada», completó Parrilli.

Casi al mismo tiempo, el PRO difundió un comunicado donde asegura que después de la jura ante la Asamblea Legislativa, se trasladará a la Casa Rosada y a las 13.30 se iniciará la ceremonia de traspaso de los atributos de mando en el Salón Blanco, con 200 invitados.

Con Cristina fuera de toda ceremonia, el encargado de colocarle la banda presidencial y entregarle el bastón a Macri sería el presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ricardo Lorenzetti. Esta era la idea de Macri si Cristina no recapacitaba y seguía encaprichada con que el traspaso se haga en el Congreso.

De esta forma, por primera vez desde el retorno a la democracia en 1983, el presidente saliente no estará en la ceremonia de traspaso de mando.

Fuente: LPO