Solo en Argentina: murió su homónima, con el mismo DNI, y la dan por muerta

Para la Justicia, ella está muerta. Isabel Malvina Carvajal (54) nació el 28 de febrero de 1963. Está casada, tiene tres hijos y es empleada doméstica. Pero hubo otra mujer con la misma fecha de nacimiento, nombre y hasta número de DNI. Ambas de Córdoba. Ambas nacidas en Capital, al menos para la Justicia.

 

 

Por Federico Noguera La Voz

Pero una murió, en Río Cuarto, y la otra vive, en la ciudad de Córdoba. Y lo que vive es un calvario. Es que para la Justicia siempre se trató de la misma persona por un dato: hay un solo DNI. Es decir, para las autoridades nunca hubo dos mujeres, sino sólo una.

Es muy raro tener que enfatizarlo: en los hechos siempre fueron dos. Las firmas son distintas, también sus rostros y aspectos. Hasta sus domicilios. Una fue enfermera, la otra es empleada doméstica.

 

El descubrimiento

Cuando Isabel Carvajal se presentó a votar en las elecciones legislativas de 1987 en una mesa de barrio Los Boulevares, se dio con que no figuraba en el padrón capitalino, sino en Río Cuarto.

Para salvar la dificultad, un puntero político le ofreció ser fiscal de mesa y así poder ser agregada al padrón local y votar. Y así, elección tras elección, durante una década.

Unos años después, comenzó a percibir un plan social, pero lo perdió en poco tiempo: en el Banco Nación le informaron que no podía seguir cobrando porque figuraba en la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses) como aportante. Pero hasta ese momento no había trabajado en blanco en su vida.

Hubo un episodio, allá por el año 2000, que aún la inquieta: un hombre se presentó en su casa  y le dijo: “Tu doble está en Río Cuarto”. Fue entonces cuando le contó que su homónima era una estafadora.

 

 

Denunció a la Policía y no hubo nunca una respuesta.

En el año 2000, una amiga le ofreció sacar un plástico adicional de Tarjeta Naranja. No pudo. La empresa argumentó que ya existía un plástico gestionado en 1994 con ese nombre y DNI y, además, con una deuda. Entonces, Carvajal denunció ante la Fiscalía Federal N°1 (a cargo en esa época de Carlos Torres) que nunca había sacado ninguna tarjeta y que no figuraba en el padrón de Capital sino en el de Río Cuarto.

En esa causa, negó que le hubieran robado el DNI o que lo hubiera extraviado porque ella tenía el original. La Secretaría Electoral le informó que aparecía con un cambio de domicilio en Río Cuarto con un DNI triplicado. Pero negó haber residido en Río Cuarto.

Finalmente, intentó comunicarse con su “doble”, pero ella nunca quiso atenderla, según cuenta su abogado, Carlos Nayi.

 

El laberinto judicial

Nunca le tomaron declaración, tampoco a la “doble”, porque no aparece en los expedientes firmados por el fiscal Torres, su par de Río Cuarto, Alberto Saissac, ni por los jueces federales Ricardo Bustos Fierro y Luis Martínez.

En 2004, el fiscal federal N° 2, Gustavo Vidal Lascano, pidió a Bustos Fierro el sobreseimiento por “falsa denuncia” por extinción de la acción, y el juez resolvió en consonancia.

No obstante, Nayi explicó que su clienta no fue citada, ni imputada o detenida, ni se indagó “la existencia de dolo (porque) ‘usurpó’ la identidad de una persona”.

 

 

Se produjo “el cierre del proceso por prescripción sin investigar con seriedad pese a que de las constancias del expediente penal surge palmario que se trata de dos personas distintas”, opinó.

Explicó además que nunca se le pidió a su representada ningún original o copia de la partida de nacimiento, libreta de familia o DNI, ni fue incorporada.

Sí, en cambio figuran un recibo de sueldo de la clínica Regional Sud, de Río Cuarto, donde la “doble” trabajaba como enfermera, copias del pedido ante Tarjeta Naranja y del DNI (con dos domicilios que no existen).

La Isabel Carvajal de Río Cuarto ya falleció, realizó aportes a la Anses y tuvo tarjeta. La Carvajal de Córdoba, nunca. Y sólo una vez le aportaron en la Anses, pero el dinero fue a parar a la cuenta con el DNI registrado de la mujer de Río Cuarto.

Siguen los trastornos

Pero estos padecimientos en vida no fueron nada con lo que vino después. “El daño que me hizo y después de muerta fue tremendo”, resumió.

Cuando en septiembre de este año quiso renovar el DNI para viajar a Chile, fue a la Secretaría Electoral. Le dijeron que necesitaba una partida de nacimiento para tramitarla. Pero al revisar en el sistema, la empleada le respondió: “Tenemos un problema”. Y le explicó que no se podía expedir un acta de nacimiento existiendo una acta de defunción con su nombre.

 

 

“Para la Justicia, estoy muerta. Lo único que quiero es que me devuelvan la identidad”, se quebró Carvajal. Nayi lamentó que “el Estado y la Justicia no pudieron resolver un problema vinculado a la identidad de una persona”.

Hoy siguen los problemas. El esposo de Isabel no puede vender su propio auto porque para la Justicia es “viudo” y esa operación requiere tramitar la declaratoria de herederos. Pero ni en ese supuesto esa operación tampoco puede realizarse porque “si bien en términos formales su ‘esposa’ está ‘muerta’, en términos reales está viva”, apuntó Nayi. Está en una encrucijada.

El abogado contó que no encontró antecedentes en el país de un caso similar. Y solicitó ahora al juez federal N° 3, Hugo Vaca Narvaja, la acción declarativa de certeza, para que se establezca que es Isabel Carvajal, que se llama igual a quien murió, pero que ella está viva.

No busca dinero ni demandar al Estado por el error y los miles de daños. Sólo pide que le sea restituida su identidad porque está viva.