REDES SOCIALES EN CAMPAÑA | Marcos Peña quiere que todos tengan smartphones y 4G

El plan canje de celulares que lanzó el Gobierno trasciende la sorprendente vocación por actualizar el parque móvil y esconde la apuesta de Marcos Peña para desplegar con mayor eficacia su campaña electoral el año próximo, cuando volverá a poner todas sus fichas en las redes sociales.

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Para lograrlo, el jefe de Gabinete necesita que los sectores populares tiren a la basura los 2 millones de teléfonos 2G, donde no pueden procesarse datos de internet, que permiten acceder a Facebook, la red estrella de la comunicación del PRO.

De viaje a una cumbre de novedades en celulares realizada en Barcelona en febrero, el ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, anunció que esos aparatos iban a canjearse por otros más modernos y hasta habló de un crédito del Banco Mundial para financiar el trueque de lujo.

Fue el mismo viaje en el que dejó en evidencia su total desconocimiento sobre al sector que le toca administrar: “A mí lo que me tiene sorprendido es lo que viene en materia digital, lo que se va a poder hacer a través de Internet y vía digitalización; prácticamente todo va a ser digital”, dijo Aguad en ese momento en una conversación con TN, que hizo explotar las redes con burlas al ministro.

Pero pasaron los meses y el anuncio pareció quedar en la nada. De hecho, en el Gobierno ningún otro ministro supo de qué se trataba tan ambiciosa renovación tecnológica. El más desconcertado fue Francisco Cabrera, ministro de Producción, que tiene en su cartera la relación con el subsidiado polo de ensamblado de celulares de Tierra del Fuego. Nadie se tomó la molestia de acercarle un detalle sobre el revolucionario plan.

De hecho, fueron las telefónicas las que se contactaron con Cabrera para decirle que no entendían nada. “Los celulares tienen una duración de 2 años como máximo ¿Para qué cambiarlos todos juntos?”, le preguntaron.

Otro dilema es qué hacer con las toneladas de litio que representan las baterías de los 2 millones de celulares viejos que deberán descartarse. Se trata de un producto muy contaminante que el ministro de Medio Ambiente, el rabino Sergio Bergman, está tratando de colocar en un país nórdico que al parecer estaría interesado en reciclar.

Pero nada es esto detiene al equipo de Peña que ven una oportunidad dorada para llegar a cada hogar del país con un mensaje de Facebook, su principal arma de comunicación según le explicó el mismo a Elisa Carrió.

La campaña legislativa será un examen para Macri en cada una de las 24 provincias y sólo imponiéndose en varias podrá mejorar su presencia en el Congreso y evitar la sensación de una derrota que deje al resto de su mandato sin fuerza.

“Buenos Aires, Capital, Mendoza, Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos, eso es lo que tenemos que ganar”, explica Peña en las reuniones de análisis electoral.

Por eso, el jefe de Gabinete ya empezó a apurar a las telefónicas para que concreten el canje. El dilema, es quien le pagará a las ensambladoras de Tierra del Fuego la abultada suma necesaria para producir 2 millones de smarphones.

El tema es parte del menú de desencuentro del Gobierno con estas multinacionales, siempre renuentes a invertir y a cuyos directivos el PRO podría empezar a hacer desfilar por el Congreso, como método de disciplinamiento.

Aguad prometió un crédito para financiar el reemplazo, pero las telefónicas no quieren cargar con esa deuda, dado que directamente consideran innecesario el canje.

Rápido de reflejos, el empresario Nicolás “Niky” Caputo, amigo de Macri, empezó a recordar en sus círculos que es accionista del Grupo Mirgor, dedicado a la fabricación de aire acondicionados, celulares Nokia y televisores LG.

Mirgor tiene planta en Río Grande desde 2009 pero fue creada en 1983 por el actual presidente, como buena parte de las compañías administradas por Caputo.

Fuente | LPO