La recaudación cayó por quinto mes consecutivo y complica las metas fiscales

En noviembre hubo una diferencia de casi 10 puntos entre los ingresos tributarios y la inflación.

 

 

La fuerte recesión que atraviesa la economía argentina está impactando directamente en los ingresos tributarios del Estado, que en noviembre tuvieron su quinta caída consecutiva. En esta oportunidad, a diferencia de los períodos anteriores donde las bajas se ubicaron entre 1,60 a 6 puntos, la relación entre la evolución de este componente con la inflación tuvo una distancia de casi dos dígitos.

De acuerdo a los datos publicados por AFIP, la recaudación de noviembre mostró un crecimiento de 33,7%, mientras que las estimaciones privadas proyectan una inflación interanual de 48,2% para este período.

“Claramente la desaceleración económica está golpeando en la recaudación. Si bien hay algunos cambios impositivos que obligan a tomar el dato con cautela, lo cierto es que la diferencia con la inflación fue de gran relevancia. Por ahora el gobierno va a sobrecumplir la meta fiscal, pero si esta tendencia se mantiene es una señal de alarma”, aseguró Martin Alfie de la consultora Radar.

El problema es que la estructura tributaria argentina está muy atada a los impuestos vinculados al consumo como el IVA. En consecuencia, ante una caída del PBI los ingresos bajan a una mayor velocidad que la pretendida reducción del gasto, dificultando el cumplimiento del déficit cero.

En septiembre la recaudación creció 32% y quedó debajo de la inflación

Los peores resultados del mes se observaron en Bienes Personales, cuyos ingresos disminuyeron el 53,3%, con una incidencia negativa del aumento del mínimo no imponible y la baja de la alícuota para el período fiscal.

En segundo término, se ubicó en el IVA aduanero (6,4%) y los derechos de importación (31,8%) producto del desplome de las compras externas originada en el salto del tipo de cambio, junto a los tributos ligados a la seguridad social (22,6%).

La recaudación del impuesto a las Ganancias también se ubicó por debajo de la inflación al aumentar un 37,9% por mayores ingresos por retenciones y por anticipos de sociedades. En el caso del IVA en su tramo impositivo, creció un 41,2%, en cuanto los impuestos a los débitos y créditos en cuenta corriente tuvieron un incremento del 45,3%.

Nuevamente, el mayor dinamismo se vio en los derechos de exportación que aumentaron 228,5% por la suba del tipo de cambio y las nuevas retenciones. Este componente fue anunciado cuanto se decretó la nueva meta de equilibrio fiscal, previendo que una baja del gasto no sería suficiente. Pero aun así, no alcanzó para compensar el pobre desempeño mensual.

Fuente | LPO