En Buenos Aires, escuelas rurales piden calefacción para poder dar clases

Muchas escuelas no tienen servicio de gas y deben abrigar a sus alumnos para poder dar clases, las distintas comunidades educativas exigen que el Estado garantice las mínimas medidas de infraestructura para poder trabajar en época invernal.

 

 

El deterioro y el abandono del sistema educativo en el ámbito rural y en particular en el interior de la provincia de Buenos Aires se manifiesta por la ausencia de gas y calefacción en varios establecimientos. Las diferentes comunidades educativas reclaman que el Estado provea los medios necesarios para calefaccionar las escuelas para poder dar clases durante los meses de invierno.

Desde los sindicatos y el gobierno la única discusión que se mantiene en el año es sobre las paritarias, pero mientras tanto, muchas escuelas del área metropolitana y especialmente rural, están sin calefacción con temperaturas que en muchos de los casos se miden en valores bajo cero. El portal informativo bonaerense Infocielo hizo un relevamiento por algunas de las escuelas que piden calefacción para poder dar clases, asegurando las mínimas condiciones a sus alumnos.

En el Partido de Tandil, en Azucena -un pueblo de 100 habitantes-, la Escuela de Concentración, que recibe a alumnos de una amplia región rural, no tiene calefacción.

La Escuela N°2 del Partido de Coronel Rosales, también sufren la misma carencia. En el Distrito de Coronel Pringles, donde algunas escuelas deben dar clases con temperaturas muy bajas, exigen que el Estado les garantice el servicio de gas para entibiar las heladas aulas. “¡Conecten el gas! Es una vergüenza que en una escuela técnica no haya calefacción como todos los años, nosotros hacemos el aguante y esperamos…somos del último año que tenemos que estar hasta las 22:30 hs. con tres buzos y una campera, un poco más nos traemos la manta polar,¿saben cuándo la prenden? ¡En agosto recién!”, expresa un texto que comenzó a difundirse por redes sociales.

Más cerca de los centros urbanos, pero aún en la periferia, la realidad no es diferente. En el Partito de Almirante Brown, la Escuela N°21 del Barrio Lindo, hace un año que la caldera no funciona y nadie del Ministerio de Educación se ha hecho eco de esto. “En ocasiones somos los propios docentes los que les damos un abrigo, medias y en oportunidades zapatillas. Es muy lamentablemente tener que estudiar o, en caso de los docentes, dictar clases en esas condiciones inhumanas”. afirma una docente del establecimiento.

La Escuela N° 5 de Ituzaingó, no tiene gas y cuando llueve cae agua del techo. Aquí denuncian que ni siquiera se animan a usar la instalación eléctrica por temor a descargas eléctricas. La Escuela N° 7 de Banfield, hace dos años que no tiene gas. Los jardines de infantes N° 950 y 935, hace dos meses que vienen reclamando por el restablecimiento de la conexión al gas para poder calefaccionar las aulas donde concurren niños muy pequeños.

El caso más extremo seguramente se viva en la Escuela N°9 de Castelar, donde los alumnos -según el medio- concurren con frazadas para poder soportar las bajas temperaturas y tratar de estudiar.

De esta manera, la lista de escuelas que no tienen gas, forman un mapa del abandono y el ajuste más cruel que un Estado puede hacer, perjudicando a los jóvenes y sus familias que eligen vivir en sus pueblos y dejando solos a los que viven en la periferia de las grandes ciudades.

 

 

Fuente | El Federal