El Gobierno anticipó los tarifazos para reducir el costo electoral

Prefirió la fecha de las fiestas de fin de año y con Macri de vacaciones. Hubo un debate interno sobre si no convenía pasarlo a febrero.

 

 

Mauricio Macri aceptó la propuesta de un sector de su gobierno, liderado por Marcos Peña, que prefirió concentrar los anuncios de aumentos de tarifas de 2019 antes de fin de año y no estar obligados a interrumpir la prolongada campaña electoral con malas noticias.

No las evitarán del todo: los incrementos de transporte, luz y gas serán paulatinos hasta mayo y cada suba parcial formará parte de la agenda diaria, porque el golpe al bolsillo tendrá su impacto entre medio de elecciones provinciales y cierres de listas. Habrá tapas de diarios y el malhumor que ahora buscaron ahorrarse. De hecho, el propio Guillermo Dietrich no quiso asegurar que no habrá nuevos tarifazos. «Esperamos no tener que hacer otra actualización tarifaria en el 2019», dijo.

Fue lo que advirtieron los funcionarios que al menos querían esperar hasta febrero para explicar los tarifazos, pero quedaron en minoría. Desde Villa La Angostura, el presidente dio luz verde a los anuncios compulsivos previos al último brindis de diciembre.

Pesaron algunos análisis efectistas como la posibilidad de justificar los porcentajes comparándolos con la inflación anual, que superará con creces el 40%, la más alta desde 1991. «Si los metemos este año, vamos a poder decir que están en línea con la inflación», se resignaban en el PRO.

Anunciamos ahora todos los aumentos, para que no estemos anunciando subas todo el año, salvo colectivos son las subas más bajas desde que asumió Macri, afirmó a LPO una fuente del gobierno.

«Estamos cerrando un año muy malo, con una noticia muy mala. El 2019 sólo puede ser mejor», explicaban en la Rosada y negaban que se trate de una exigencia del Fondo Monetario Internacional. «El Fondo ni sabe de cuanto son los aumentos», agregaron las fuentes.

Aseguran, además, que a excepción de los colectivos, el resto de los aumentos son las más bajos desde la asunción de Mauricio Macri. Es que los retoques a la electricidad, que superan el 50%, sólo corresponden a la franja mayorista y la distribución variaría mucho menos. «Con la suba del 38% de electricidad en febrero, la boleta crecerá un 28%. Lo demás, es marginal», confían, pero el acumulado.

El debate interno se prolongó tanto que los «instructivos» para los voceros que se entregan por WhatsApp llegaron tardísimo y muchos legisladores apagaron sus celulares. No sabían bien qué decir.

Tanta fue la urgencia en anticipar tarifazos que Guillermo Dietrich incluyó en su conferencia el anuncio del aumento del subterráneo de la Ciudad de Buenos Aires, que desde 2012 está a cargo del Gobierno de la Ciudad, aunque tuvo el mínimo gesto de civilidad de sentar a su lado al secretario de Transporte porteño, Juan José Méndez.

Aunque eviten mencionarlo, la política de déficit cero es la que complica los planes de campaña electoral y una novedad en el universo del macrismo: en 2017, Dietrich suspendió los tarifazos del transporte hasta enero de 2018, cuando inauguró el sistema multimodal para atenuar el impacto en los usuarios usan varios sistemas de transporte para llegar a sus trabajos.

Las boletas de luz y gas recién comenzaron a variar cuando se aproximaban las elecciones y hasta la venta de los derechos del fútbol, que Macri había anunciado en enero, debió esperar al triunfo de Esteban Bullrich contra Cristina Kirchner en la provincia de Buenos Aires. Este año no hay margen para suspender el ajuste. Por eso lo anunciaron antes.