El FMI ofrece un acuerdo “Stand by” que fija condicionamientos y revisiones periódicas

De esta forma quedó descartado el Crédito Línea Flexible, el único libre de condicionamientos.

 

 

Las negociaciones con el FMI comenzaron en Washington esta tarde. El primer encuentro fue el de Dujovne con Alejandro Werner, el director del Departamento del Hemisferio Occidental. Y a las 15 horas inició el trabajo técnico conjunto entre los equipos de Argentina y los del Fondo.

“Fue una primera reunión introductoria para discutir los próximos pasos en el proceso de negociación. Argentina pedirá un acuerdo financiero “stand by” de alto acceso. Los equipos técnicos se encuentran en este momento intercambiando información”, aseguraron fuentes de Hacienda la término del encuentro entre el ministro y el director del FMI.

El equipo argentino está conformado por el secretario de Finanzas, Santiago Bausile, el vicepresidente y el gerente general del Banco Central, Lucas Llach y Mariano Flores Vidal y del Ministerio de Hacienda, el viceministro Sebastian Galiani, los jefes de Gabinete, Ariel Sigal, y de asesores Guido Sandleris, el secretario de Hacienda Rodrigo Pena.

En el Gobierno aseguran que las negociaciones se extenderán por 6 semanas, por encima de las primeras previsiones que hablaban de 4 semanas.

De esta forma, el Fondo dio por tierra la expectativa del  equipo económico de que Lagarde no les sume condicionamientos a las medidas económicas ya tomadas por Dujovne y Sturzenegger. Esto solamente sería factible con Crédito Línea Flexible (FCL), el tipo de préstamo que el FMI hace a países con una situación macroeconómica sólida y que buscan prevenir los efectos críticos de la volatilidad externa. Como advirtió Goldman Sachs, Argentina no cumple con este criterio por sus grandes desbalances macroeconómicos.

De esta forma, el Fondo dio por tierra la expectativa del equipo económico de que Lagarde no les sume condicionamientos a las medidas económicas ya tomadas por Dujovne y Sturzenegger.

Lo que le sigue en materia de condicionamientos es la Línea de Precaución y Liquidez (LPL), a la cual Argentina tampoco puede acceder. La última opción son los Acuerdos de Derecho de Giro (“Stand by”), que junto con los FCL y la LPL forman parte de las líneas no concesionarias.

“Todos los servicios no concesionarios están sujetos a la tasa de interés del FMI, denominada “tasa de cargos”, que está basada en el mercado; y los préstamos de gran cuantía (que superan ciertos límites) están sujetos a una sobretasa”, precisa el Fondo en su página web.

Según especifica el FMI, la tasa de interés para este tipo de créditos comprende la tasa de los Derechos Especiales de Giro (DEG, que actualmente se ubica en el 0,885% anual) más un margen (de 100 puntos básicos en este momento), que juntos representan la tasa básica de cargos. Además, se cobran sobrecargos.

“La tasa de cargo  se basa en la tasa de interés del DEG, que se revisa semanalmente para tener en cuenta las fluctuaciones de las tasas de interés de corto plazo en los principales mercados monetarios internacionales. El monto máximo que un país puede obtener en préstamo del FMI -conocido como su “límite de acceso”- varía con el tipo de préstamo, pero por lo general es un múltiplo de la cuota que aporta el país al FMI. En circunstancias excepcionales, se puede exceder este límite”, agrega el FMI.

 

 

“Históricamente, la mayor parte de la asistencia noconcesionaria del FMI se ha proporcionado en el marco de los acuerdos Stand-By. Estos acuerdos tienen por objeto ayudar a los países a resolver problemas de balanza de pagos de corto plazo. Las metas de los programas buscan resolver estos problemas y los desembolsos están supeditados al cumplimiento de dichas metas (‘condicionalidad’).”

Estos créditos son el caballito de batalla del FMI fueron la modalidad de asistencia financiera que la Argentina tomó en los años ’90. Además de ser condicionados en cuanto a los objetivos a cumplir en materia de reordenamiento macroeconómico, implican una supervisión trimestral de la evolución de las estadísticas. Por ser escalonados, los desembolsos solo se concretan para las partidas que el Fondo respalde y habiendo alcanzados los objetivos intermedios previos.

‘Los acuerdos Stand-By pueden usarse para fines precautorios, es decir, el país puede optar por no girar los montos aprobados, y retener la opción de hacerlo más adelante’, destaca el FMI.

“En general, tienen una duración de 12 a 24 meses, y el reembolso debe efectuarse en un plazo de 3¼ a 5 años. Los acuerdos Stand-By pueden usarse para fines precautorios, es decir, el país puede optar por no girar los montos aprobados, y retener la opción de hacerlo más adelante si las condiciones se deterioran. Los acuerdos Stand-By tienen un escalonamiento de giros más flexible y, según corresponda, pueden brindar un acceso concentrado al principio del programa”, detalla el Fondo.

Hasta ayer, el equipo de Dujovne insistía en que no había necesidad de ese dinero -cuyo monto sigue sin especificarse-,  y que se trataba de una medida precautoria. Con la metáfora del dinero “en la vitrina”, señalaban que se trataría de espaldas financieras que podrían usarse para reforzar las reservas internacionales en caso de ser necesario o bien para fondear el programa de gradualismo fiscal sin sumarle más presión al sector privado en el mercado internacional (crowding out).

Mañana por la tarde, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde -que recién hoy llegó a Washington-, recibirá al ministro Dujovne. Por la mañana se encontrará con David Malpass, subsecretario de asuntos internacionales del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos

 

 

 

Fuente | LPO