Cuando la voluntad por aprender pueden más que un estado ausente

Nuevamente los caminos rurales de buena parte del Departamento Tala se encuentran en estado deplorable, sobre todo en la vasta zona que rodea a la ciudad de Maciá y en límites cercanos al Dpto. Nogoyá. Allí las máquinas viales de la DPV Zonal Tala hace años brillan por su ausencia. Solo el esfuerzo privado de los vecinos propició algunos arreglos como así también la colaboración del municipio de Maciá. Lamentablemente no alcanza y ahora los chicos padecen las consecuencias.

 

 

Desidia y abandono, que calan hondo y duelen. Golpean la voluntad del más firme aunque no son suficiente para que la desigual e injusta lucha de muchos chicos en plena formación escolar, sea abandonada. Ellos agachan la cabeza y como pueden caminan, van y llegan.

Y a la par de ellos, los maestros. El tristemente célebre trazado del camino Talitas a la escuela N° 54 sabe de abandono, sabe de sacrificios y es un libro abierto que cuenta con detalle preciso, la innegable ausencia del estado entrerriano representado en una Vialidad Zonal Tala inactiva, ausente en una de las peores gestiones que se pueden contar.

No alcanzan las imágenes que la rapidez y eficacia de las redes propagan en minutos, tampoco importa la crónica más descarnada, no conmueve a nadie el sufrimiento de nuestra gente ni el rostro de nuestros gurises marcado por la angustia. Los caminos muertos solo extienden la agonía y nos dejan esa ardiente sensación de estar solos. Mientras tanto, los días se suceden y es un tiempo que ya no vuelve.

Casi que de nada vale elevar el reclamo más allá de la férrea intención de no claudicar, todos evaden responsabilidades y se enfundan en intolerables excusas de ejido y territorio transformando a la gente en momentáneos rehenes de incompresibles patrañas políticas. Dios por acá no viene y las máquinas muchos menos.