Algo se está nubLandó

EDITORIAL | Destinada al fracaso desde el minuto cero, la elección de Marta Landó al frente del CGE nunca se supo a qué obedeció. Intrascendente y carente de proyectos a la altura del momento que se transita, solo faltaba la inconciencia de las palabras para confirmar un alarmante y profundo desconocimiento de la realidad que viven históricamente los maestros entrerrianos. Ignorar una cuestión básica presupone la invalidez de formular políticas complejas y actualizadas tal cual lo demandan el presente y el futuro de la educación entrerriana.

 

 

Redacción Día1

Política y educación, siempre fueron de la mano. Más allá del callejón gremial, podemos concluir que en la avenida constructiva de la evolución de la sociedad actual, la globalización de los recursos tecnológicos ha marcado un paradigma concluyente en los chicos y jóvenes de hoy que sin embargo, a fuerza de veloces cambios ha dejado a un grupo muy grande de docentes casi al margen. La pregunta siempre será por qué? Y si bien las respuestas pueden ser múltiples, la polémica desatada después de las desafortunadas aseveraciones de la Titular del CGE, Marta Landó, puso en evidencia deudas eternas.

Entonces, si hay deudas básicas sin saldar, es casi impropio pensar en modernizar o actualizar. Conseguir que la política abrace lo educativo para evolucionar constructivamente. Si, hablamos de políticas educativas, la carencia de esta triste actualidad, en la cual queda muy lejos el aprovechamiento de muchas herramientas que ya son de uso común en la mayoría de las familias. Y el repetido error de proclamar que política solo hacen los gremios.

Esta ausencia es una condena para Marta Landó. Desde su asunción solo ha sobresalido su apolítica intervención en las discusiones salariales, en las cuales nunca se llegó a acuerdo alguno, salvo a fuerza de conciliaciones obligatorias. O será que ser cabeza del CGE solo se ha minimizado a esa tarea sin abarcar el gran espectro de realidades departamentales que complejizan a Entre Ríos? El presente reclama energía, actualización, modernización, interpretación y profundo conocimiento fuera de las tareas de escritorio.

Quien se supone interviene de primera mano en cuestiones porcentuales de salarios es inaceptable diga que “cada uno elige dónde trabajar porque cada uno va a los concursos y elige dónde trabajar, nadie te obliga a trabajar lejos o cerca de tu casa. Cada uno elige el lugar”. Es aquí donde aflora la otra realidad que como sociedad debe preocuparnos de sobremanera: puede alguien tan lejano al día a día ostentar el cargo que hoy posee?

La necesidad actual hace que en los concursos prime el hecho de trabajar, sin opción de distancias, salvo que ciertos docentes vivan de otro ingreso y no de la profesión que históricamente ha sido de tiempo completo. Cuando hay familia e hijos que mantener, los kilómetros no cuentan y se corporiza el gran sacrificio en horas de hacer dedo, en un sueldo mal pago y también en acuerdos de colegas para que aquella que posea auto pueda llevar al grupo que “arregle” el pago del combustible respectivo.

Quienes deben viajar hasta 60 kilómetros cobran alrededor de 3300 pesos, mientras que un pasaje de Gualeguaychú a Ceibas cuesta 220 pesos; por lo cual, para ir y volver un solo día un docente deberá gastar 440 pesos. Marta Landó sabe el porcentaje que cubre el código de traslado? Desconoce que, dependiendo del Departamento las distancias varían considerablemente encareciendo varias veces más el gasto de movilidad?

Agmer dijo “Es engañoso afirmar que quienes viajan para dictar clases dejan sin trabajo a personas que viven en esos lugares, como sostuvo ante los medios, dado que la composición del colectivo docente es heterogénea y no en todas partes existe un número de trabajadores que coincida con las vacantes a cubrir, siendo común que en los pueblos más pequeños o en ámbitos rurales deban ocupar los puestos de trabajo compañeras y compañeros que provienen de las ciudades más grandes”. Concreto y real.

Esta semana un colega recordó que, la socióloga y politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann sostenía que las personas tenemos un sentido cuasi estadístico (algo así como una encuestadora personal) que nos permite identificar cuál es el pensamiento dominante en nuestro entorno social, y que ello condiciona nuestro comportamiento individual. Esta “capacidad” para identificar lo que piensa la mayoría, termina siendo decisiva en el proceso de construcción del sentido común, y determinante para la definición de la corrección política, es decir, para identificar qué es lo políticamente correcto.

Landó ni siquiera optó por el recurso moderador que hasta sería el aconsejado y más apropiado habida cuenta del momento político que se viene en donde los discursos anti grieta se ponen de moda, evitando sembrar repudios y descontentos que resten apoyo en clave electoral. Es cierto que hoy el plano económico es el punto de partida de nuestros acuerdos y desacuerdos pero, lo educativo es tan o más importante si observamos que nuestra provincia adolece de no poseer una política convincente y real en la materia. No es solo el docente haciendo dedo, son nuestros hijos y su futuro.

La deuda continúa acrecentándose, las distancias parecen más grandes aún, el cambio urge de manera apremiante si no queremos circunscribir la cuestión educativa a la regulación de salarios y nada más. Más allá de edificios nuevos que se pueden levantar, aulas que se puedan pintar, mobiliario que se pueda renovar y otros anuncios para los medios, de fondo y urgente la realidad grita con desesperación y desencanto.

Redacción Día1